viernes, 15 de junio de 2012

Y sentí

Y sentí que me decía
pues yo siento, mas no escucho
que por mí ella se moría
por luchar cómo yo lucho.

Y sentí que me besaba,
su pecho contra mi pecho,
sus mejillas sonrosadas
en un jardín de helecho.

Y sentí mil cosas más
antes de caer dormido.
Ya no volverá jamás
quién cayera en el olvido.

martes, 12 de junio de 2012

lira#2


Hoy no ves con tus ojos
al contemplar los caprichos del mundo
más que miedo y despojos.
Respira este segundo,
expira y vuelve a respirar profundo.

lira#1

Hay dos luces fúnebres
que tintinean frías en el cielo,
guturales y lúgubres,
fuerte me anclan al suelo
y me privan del dulce caramelo.

lunes, 11 de junio de 2012

El precio de lo que no vale dinero

El precio que no vale oro, 
todo lo que no se paga con dinero;
caricias, amor, un beso sincero,
la hermosura de una mujer. Imploro.


El precio que no vale un gran tesoro
nada importa, mi señora, pero
las deudas de un corazón austero
se cobran lágrimas de un triste lloro.


Por una sonrisa dulce y gentil,
por el calor de tu piel y tu pecho,
por la serenidad de un cielo añil.


El precio que pagar por lo que has hecho
lo cobra el tiempo, carcelero vil
que no cesa hasta quedar satisfecho.

sábado, 9 de junio de 2012

mátame

Mátame, pero hazlo ya.
Mátame bajo esta tormenta
o ven y hazlo junto al mar.
Desenvaina tu espada,
quisiera verla brillar
no lo pienses y clávamela;
el cielo y las estrellas,
mil historias por contar.
Mátame, sin piedad.
Me cortaste las alas
mas ya no puedo volar.
Mátame, rauda y fiera.
Mátame, no esperes más.

jueves, 7 de junio de 2012

sinTÍTULO#3

Sientes esa agonía en el pecho que te oprime; no sabes qué es pero lo notas rígido y tenso como un corsé que no te deja respirar. Quieres deshacerte de esa sensación y por eso escribes, pero son cosas feas y tristes, letras que te anestesian momentáneamente pero no son suficiente. Te entiendo.
Quieres ir lejos, correr hasta notar tus piernas temblorosas por la fatiga, pero sólo te ponen barreras. Quieres desaparecer, cerrar los ojos y al abrirlos encontrarte bien lejos. Ven conmigo, coge mi mano y jamás querrás volver a huir. Ven conmigo y correré a tu lado y romperé todas esas cadenas que no te dejan marchar. ¿Quieres volar? Ven y te daré alas y surcaremos los cielos de nuevos mundos y te llevaré hasta sus confines. Ven conmigo y yaceremos juntos, prácticamente libres, solamente esclavos del placer. No te prometo oro, ni te pido amor; tampoco puedo dártelo. Tan sólo quiero sonreír contigo y beber de la miel de tus ojos. 
Yo no sé quién eres pero te quiero conmigo. ¿Sabes tú quién soy?

miércoles, 6 de junio de 2012

eltiempoquepasa



El tiempo que pasa siempre igual de rápido, siempre igual de lento; es lo que tiene el tiempo. Lo curioso es la manera distinta en la que nos pesa a cada uno. El tiempo que pasa puede ser pesado como una losa y liviano como una pluma. Horas, minutos, segundos… jamás llevé la cuenta. Contando días y semanas me perdí y ahora tendría que echar números para saber cuántos meses pasaron. El tiempo que pasa olvida mucho pero también recuerda. Me parece que fue ayer cuando aún bebía de tus labios y te tenía entre mis brazos. Entonces suspiro y noto el aire que roza la piel que antes arropaba bajo una descuidada y oscura barba, noto mi corazón palpitante de energía y me muevo en círculos más flexibles de apatía. Me elevo. El tiempo que pasa veloz como un pestañeo y, a la vez, lento como una amarga espera. Relativo, pues aún me parece que ha pasado apenas una semana y a la vez me da la sensación de que hayan pasado años. No he olvidado nada. Todavía hoy, de vez en cuando te veo, recuerdo tus curvas, tu piel, tu calor, pero apenas te pongo cara; ahora apenas sé quién eres.
El tiempo que pasa y el que pasó. Y todo el tiempo que está por pasar.